martes, 16 de abril de 2013



                                                  

Tapirus o danta


Tapirus es un género de mamíferos perisodáctilos de la familia Tapiridae, conocidos vulgarmente como tapires. Es el único género actual de la familia, la cual incluye otros nueve géneros extintos. Pertenece al mismo orden que los caballos, con los que están lejana mente emparentados, y los rinocerontes, que son sus parientes vivos más cercanos.

Flachlandtapir.jpgSon animales de tamaño mediano, con una longitud que varía desde el 1,8 m hasta los 2,5 m, con una cola de 5        a 10 cm de largo, y una altura en la cruz de 70 cm a 1 m y un peso de 220 a 300 kg. Sin embargo, la principal característica del tapir es su alargado hocico en forma de pequeña probóscide, que usa principalmente para arrancar las hojas, hierbas y raíces que constituyen su alimento. Esta trompa resulta especialmente útil para recolectar plantas acuáticas en los pantanos donde suele pasar buena parte del día. También le sirve para coger agua y, cuando son machos, para enfrentarse a sus rivales en la época de apareamiento.
El cuerpo es compacto y la cabeza y cuello robustos, con el fin de facilitarles mejor el paso a través del denso follaje tropical. El pelaje suele ser muy corto y oscuro, aunque las crías presentan un pelaje pardo con manchas crípticas, similares a las de los jabatos jóvenes, que se difuminan con la edad.
Se trata de animales bastante primitivos, los primeros representantes fósiles de la familia se encuentran ya en el Eoceno de Eurasia, hace unos 55 millones de años, donde se observan algunas características que estaban presentes también en los antiguos ancestros, de sus parientes actuales. Los pies presentan cuatro dedos en las patas delanteras y tres en las traseras.

Entre las principales causas de las bajas poblaciones están la cacería en el pasado, la fragmentación y reducción del ambiente y la restricción de sus movimientos por alambres en potreros aledaños a las áreas protegidas. Por otro lado, la danta es muy popular entre los pobladores y estos conocen su comportamiento y sus usos. Recomendamos efectuar estudios de técnicas para el mejoramiento de la calidad del ambiente y de las poblaciones de la danta; ampliar la validación de este estudio a toda el área de conservación y educar para involucrar a las poblaciones humanas en la conservación de la especie y así evitar su extinción local.

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